DIÁLOGOS SOBRE SEGURIDAD Y CUIDADO ENTRE ACTIVISTAS

Maria Lúcia Da Silva

19 de September del 2018

Es una oportunidad poder hablar de seguridad y cuidado entre activistas, en este espacio de intercambio junto a representantes del movimiento feminista en América Latina, especialmente, en este momento en el que nuestra articulación a nivel regional es clave para la construcción de estrategias que favorezcan la garantía de los derechos conquistados por las mujeres a través de grandes luchas.

Quisiera agradecer al Fondo Elas y a las jóvenes presentes, pues su alegría y sus formas creativas y novedosas de hacer política, nos convocan e invitan a repensar el lugar que hemos ocupado y/o que queremos seguir ocupando. Este lugar es el de nuestras resistencias y por qué no, el miedo de no pertenecer a ningún lugar, de ser olvidadas, de perder poder.

Sin embargo, traigo aquí este proverbio africano que dice: “Cada anciana/o que muere es una biblioteca que se pierde”, cuya enseñanza reconoce y garantiza el lugar de las/os más viejas/os, visibiliza sus construcciones y contribuciones, y refleja su compromiso y papel en la historia.

Mi tarea en este Diálogo es traer cuestionamientos para reflexionar juntas sobre “seguridad y cuidado entre activistas” y para esto, considero necesario que retomemos el sentido e historicidad de las palabras, identificando sus connotaciones políticas e ideológicas.

Seguridad es una palabra originaria del latín que significa:

... “Sin preocupaciones”, y cuya etimología sugiere el sentido de “ocuparse de sí mismo” (se+gura) “... seguridad y ausencia del riesgo, la previsibilidad, la seguridad en cuanto al futuro. (...) La seguridad es la certeza de que el futuro repite el presente, o en caso de haber cambios, ella será libremente consensuada por sus referentes, esto es, lo que analizamos desde una perspectiva individual o grupal; por eso, hablamos de confianza, garantías, estabilidad y certeza; hablamos de un conjunto de medidas cuyo objetivo es la preservación de la libertad y el combate en contra de cualquier manifestación que las intente limitar[1].

Sin embargo, cuando hablamos y pensamos en seguridad, rápidamente asociamos su significado con el rol que desempeña el Estado para proteger y garantizar la integridad del pueblo y la nación. Es aquí, donde nos encontramos con una completa falta de seguridad estatal, con la realidad de estos Estados que no están preservando nuestras vidas, nuestra expresión y nuestra libertad.

En la misma línea de la seguridad, encontramos la palabra cuidar, que también proviene del Latín:

“...frecuentemente asociada al verbo “cogitare”, cuyos significados son: pensar, asumir e imaginar. Sin embargo, el verbo se origina del vocablo “co-agitare”; se asume el significado de “agitación del pensamiento”, “revolver el espíritu” o “comenzar a pensar en alguna cosa”. Incluso en relación al término cuidar, se verifica su aproximación con el vocablo latino “curare” cuyo sentido se asocia a la idea de “tratar de”; “prestar atención en”.[2]

Por consiguiente, cuidado y seguridad están directamente relacionadas, pues no hay cuidado sin seguridad y viceversa; ambas abarcan pensamientos y acciones que están ligadas a la cura.

La palabra cuidado guarda sentidos ideológicos e históricos ligados al patriarcado y a la esclavitud, afectando a mujeres negras y blancas, de manera diferenciada.

Mujeres negras y hombres negros, secuestrados del continente africano en el proceso de esclavitud, desempeñaron y aún desempeñan en Brasil la tarea de cuidadores, que tuvo como resultado el que dejasen a los suyos sin cuidado y por ende, sin seguridad. La Casa Grande fue uno de los lugares reservados para las mujeres negras, que hoy ha sido transformado en trabajo doméstico, pero marcado por la misma precariedad y violencia continuamente reproducidas, según los relatos[3].

Mientras que el racismo asegura poder y privilegios para los blancos, el patriarcado asegura lo mismo para los hombres. Históricamente a las mujeres se les ha reservado el ejercicio de la maternidad y el cuidado del otro, y un ejemplo de esto son las profesiones definidas socialmente para nosotras. Comprendemos entonces ese lugar, como una articulación entre racismo y patriarcado.

La acción política de los Movimientos Feministas, y de los Movimientos de Mujeres Negras que favorecieron la deconstrucción de estos papeles y de los estereotipos históricamente construidos, han aportado a la conquista y ocupación de diferentes espacios en la sociedad.

En esta sesión “Diálogos sobre seguridad y cuidado entre activistas”, vale citar que este tema tiene origen a partir de una investigación con más de 100 activistas de Derechos Humanos de todo el mundo, que relata sus miedos, esperanzas, agotamiento y amor por hacer política, compilados en el libro[4]“¿Qué sentido tiene la revolución si no podemos bailar?[5].

El libro fue producido por el Fondo de Acción Urgente por los Derechos Humanos de las Mujeres[6] en 2006, teniendo como consecuencia el desarrollo posterior de una acción estratégica denominada “Activismo Sostenible”, y, como una apuesta ética y política del Fondo de Acción Urgente para América Latina, que ha venido elaborando y trabajando este tema junto a las defensoras de Centroamérica y Colombia, durante los últimos cinco años.

En Brasil el primer “Taller de Protección Integral y Sostenible para Activistas” basada en el modelo del Fondo de Acción Urgente para América Latina[7], tuvo como objetivo central investigar las marcas del racismo, y contó con la participación de 22 mujeres negras integrantes de 20 organizaciones de las regiones norte y nordeste del país.

En este taller las mujeres negras tenían además la posibilidad de identificar los riesgos de ser mujer y negra, correlacionando las diferentes interseccionalidades presentes en sus vidas.

Para pensar en seguridad y cuidado de las activistas, es necesario tener en cuenta que el ejercicio de la defensa de los derechos humanos de las mujeres, practicado por las activistas es un trabajo que:

  • No tiene día ni hora para iniciar o terminar.
  • No nos libera en el fin de semana o en las vacaciones.
  • No tiene día de descanso, o festivos.
  • No es saludable, pues coloca la vida de las activistas en riesgo.
  • No permite el sufrir sin sentir culpabilidad.
  • No da garantías de seguridad social, por lo tanto, compromete el futuro.
  • Produce agotamiento físico y emocional porque implica las presiones y las adversidades de su vida y de la vida de las mujeres, como el sustento de su trabajo.

En este sentido, existen temas centrales que invitan a la reflexión tanto a las propias activistas, a sus organizaciones y a la cooperación internacional, y que apuntan a la necesidad de:

  • La construcción de espacios que proporcionen seguridad para las mujeres activistas.
  • Tener en cuenta el impacto emocional y psíquico de la acción política ejercida por las mujeres.
  • Llamar la atención de nuestras organizaciones y de las organizaciones que apoyan a las defensoras de los derechos de las mujeres, en relación a la salud mental de las activistas.
  • Saber que existen mujeres que luchan las 24 horas del día y que el activismo no garantiza su seguridad en el momento de la caída de la productividad: La vejez.

Es muy importante seguir investigando los riesgos de ser mujer, lesbiana, negra, indígena… y crear líneas estratégicas para garantizar cuidado y protección tomando en cuenta estas especificidades.

El cuidado, desde una perspectiva política, no es solo cuidar de mí misma, sino también cuidar de las compañeras de lucha; y comprender que el “capital” que debe ser preservado y garantizado con calidad, es la vida de las defensoras de los derechos humanos de las mujeres.

Como hablamos de un movimiento que es diverso, para que el tema del cuidado y la seguridad de las activistas sean reales, es necesario comprender que el racismo no es un tema solamente de las mujeres negras e indígenas. Enfrentar el racismo implica trabajar en nuestros privilegios (preservados por el racismo). Solamente así lo podremos erradicar como colectivo.

El lema de las negras/os activistas es “Las Vidas Negras Importan” (Black Life Matter), y podría ser aplicado a las mujeres activistas de la siguiente forma: Las Vidas de las Defensoras de los Derechos Humanos de las Mujeres Importan.

Quiero terminar con una cita de Bell Hooks cuando dice:

“Cuando nosotras, mujeres negras, experimentamos la fuerza transformadora del amor en nuestras vidas, asumimos actitudes para alterar completamente las estructuras sociales existentes (el énfasis es mío). Así podremos acumular fuerzas para enfrentar el genocidio que mata diariamente tantos hombres, mujeres y niñas/os negras/os. Cuando conocemos el amor, cuando amamos, es posible ver el pasado con otros ojos; es posible transformar el presente y soñar el futuro. Ese es el poder del amor. La mejor manera del cuidado es el Amor [8].

El afecto es un instrumento poderosísimo en el proceso de transformación personal y colectivo. Es preciso incluir el amor como una herramienta capaz de alterar completamente las estructuras sociales existentes. El amor cura.


[1]http://ifilnova.pt/file/uploads/20b80ffab42e5adbe998e8d35b6450a0.pdf

[2]Ballarin, M.L.G.S., Carvalho, F. B. Ferigato, S. H. Los diferentes sentidos del cuidado: consideraciones sobre la atención en salud mental. El mundo de la salud SãoPaulo: 2009;33(2):218-224. http://www.saocamilo-sp.br/pdf/mundo_saude/67/218a224.pdf

[3]Veja depoimento de Preta Rara (Eu empregada doméstica) y Creuza Oliveira (Federación Nacional de las Empleadas Domésticas), presentes en este Diálogo en: https://www.facebook.com/pg/fundosocialelas/videos/

[4] Libro disponible en:: https://urgentactionfund.org/wp-content/uploads/downloads/2012/06/WTPR-in-Spanish1.pdf

[5] Frase prestada de Emma Goldman (1869 – 1940). Uma anarquista lituana, conocida por su activismo, sus escritos políticos y conferencias que reúnen miles de personas en los Estados Unidos. https://pt.wikipedia.org/wiki/Emma_Goldman

[6]El fondo de Acción Urgente por los Derechos Humanos de las Mujeres es una organización independiente, sin fines de lucro, cuyo objetivo estratégico es proteger y promover los derechos humanos de las mujeres mediante financiamientos con un tiempo de respuesta rápida, iniciativas de colaboración, investigación y publicación.

[7]Realizada por el Fondo Elas - Programa “Desarrollo Institucional de las Organizaciones y Grupos de Mujeres y Niñas Negras del Nordeste de Brasil con financiamiento Kellog, en el periodo del 5 al 10 de abril de 2010, en Lauro de Freitas/BA.

[8] Bell Hooks . Vivendo de Amor. Traducción de Maísa Mendonça. http://www.geledes.org.br/vivendo-de- amor/#gs.qyyb6ds


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